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Pasteurizar la leche

No es normal que se tenga acceso a leche recién ordeñada y hay que tener algún amigo o conocido que se dedique a la cría de ganado para obtenerla.
En mi caso tengo esa suerte y puedo disponer de leche con garantía sanitaria porque la salud de las vacas es excelente.
Para aquellos que podais conseguir leche pero con cierta desconfianza o preferís quitarle gérmenes antes de su uso, os aconsejo que procedais a una pasteurización que es un proceso largo y a baja temperatura para no perjudicar las cualidades naturales del producto.
Para ello vais a necesitar de una olla con capacidad suficiente, una espátula de silicona, plástico o acero y un termómetro con escala superior a 65º C.
El proceso es el de llevar la temperatura de la leche a 65º C y mantenerla durante media hora, con ello habremos reducido al mínimo la cantidad de los microorganismos que pueda contener. Hacedlo al principio con fuego moderado y después mantener el fuego en su mínima expresión.
Un consejo, antes de verter la leche en la olla, conviene enjuagarla con agua, nos evitará que la leche que está en contacto con el fondo de la olla se pueda quemar.

Conservas caseras, conservación

Después de haber estado un tiempo considerable en la cocina, el último paso es el que puede fastidiar todo el trabajo realizado.
Para la conservación de las conservas caseras, valga la redundancia, es esencial tener los recipientes adecuados y seguir los pasos que os detallo a continuación.
He acabado usando en muchas ocasiones los envases de cristal de conservas compradas en el supermercado. Si voy a guardar los envases, procuro elegir aquellos en los que se ve que la tapa está en perfecto estado. Cuando abro el envase siempre lo hago sin utilizar ningún utensilio que pueda dañar la forma o el estado de la tapa. Los limpio bien, los seco con esmero y los guardo en una bolsita de plástico, cada tarro con su correspondiente tapa.
Desechar aquellos envases que ofrezcan dudas o que la tapa no esté en perfecto estado.
Antes de usarlos hay hervirlos durante 15 minutos para eliminar cualquier bacteria o microorganismo que puedan tener.

La mayoría de las veces utilizamos estos envases para guardar mermeladas por lo que paso a detallar los pasos para una buena conservación. La mejor opción es la de comprar botes y tapas nuevos, o tapas del modelo adecuado para evitar reciclar tapas viejas.
Una vez esterilizados los recipientes y las tapas, las ponemos sobre un paño limpio para que se escurran bien. Se secarán casi totalmente por la evaporación del agua que llevan por efecto del calor.
Colocar la mermelada muy caliente en los recipientes, la temperatura no tiene que haber bajado de 105º C. Se producirá otra esterilización por efecto del calor de la mermelada. Tapar bien el bote y ponerlo boca abajo para que se esterilice la tapa.
Nosotros lo hacemos protegiendo nuestras manos con guantes de silicona para evitar cualquier salpicadura que pueda producirnos una quemadura en la piel.
Si estáis haciendo mermelada de alguna fruta en trozos que tienden a subir, ir volteando los botes de vez en cuando para que los trozos se vayan repartiendo al mismo tiempo que la mermelada va enfríando y adquiriendo consistencia.
Una vez fríos, comprobar que la tapa se ha combado hacia el interior, será la señal de que todo el proceso ha sido correcto. Guardar los envases con el producto final en lugar fresco y seco.

Pasta filo, triangulo


Este año nos tocaba preparar la cena de Nochebuena y queríamos hacer algo especial.

Habíamos visto recetas hechas con pasta filo. La apariencia de los platos preparados con esta pasta de origen griego era muy buena y además no eran difíciles de preparar.
Estuvimos intentando preparar pasta filo en casa, pero es una labor que hemos decidido dejar a los profesionales. Para los que tengáis curiosidad os dejo este enlace que os mostrará un vídeo en el que se aprecia la experiencia y habilidad de los operarios de una fábrica artesanal de masa filo.
Al final la encontramos en un supermercado, congelada, de procedencia griega.
En el paquete iban 12 hojas de 35×45 centímetros.
Una vez compradas surgió el problema de cómo empanar una buena mezcla para que quedara con buena apariencia.
Hicimos unos triángulos que quedaron muy presentables.
El envase no traía instrucciones detalladas por lo que tuvimos que pensar un poco y al final todo ha salido bien.
Sacamos el paquete del congelador sin abrir y lo tuvimos 24 horas en el frigorífico. Lo sacamos a temperatura ambiente unas dos horas antes de la utilización. Esta masa es muy fina, como papel, por ello se seca rápidamente, no hay que sacarla del envase hasta el momento de usarla.
Una vez preparado el relleno abrimos el envase y, con muchísimo cuidado, desplegamos las hojas
sobre un paño de algodón ligeramente enharinado con maicena. Hicimos dos cortes a lo largo y nos quedaron 36 hojas de unos 11’5×45 centímetros que mantuvimos cubiertos de film de plástico Separábamos 5 o 6 para trabajar y los volvíamos a cubrir con el film.
En realidad, para una cena de seis personas, hicimos 12 triángulos y el resto de pasta filo lo guardamos dos días en el frigorífico. La usamos al cabo de dos días y seguía en perfecto estado.
Como más vale una imagen que mil palabras, os ponemos este vídeo con la elaboración final.
Hicimos varios rellenos, este que veis en el vídeo es de espinacas con atún, huevo y langostinos picados. El plato de la foto es triangulo de pasta filo con confit de pato, pera y reducción de oporto.
Para que la pasta quede crujiente y que no se peguen los pliegues hay que poner una fina capa de aceite o mantequilla, en la foto lo aplico con pincel. Para rellenos salados hay que pintar con aceite, para dulces, mejor pintar con mantequilla derretida.
Podéis poner cualquier relleno pero siempre con una regla, no debe contener líquido.
Una vez descongelado el paquete, no se puede volver a congelar, pero puede mantenerse en perfecto estado en el frigorífico durante varios días.

Ahorrar en electricidad

En este apartado vamos a exponer algunas de las cosas que hemos hecho para que el recibo de electricidad sea menor, dentro de lo posible.

En casa tenemos tarifa doble con un coste de 6,1 céntimos en horas valle (de 22 a 12) y un coste de 13’7 céntimos en horas punta (12 a 22).
Para ver el consumo de los aparatos eléctricos que tenemos en casa hemos comprado por 10 euros un medidor de consumo.
  1. Lo primero que hemos hecho es procurar que los aparatos de mayor consumo funcionen sólo en las horas valle.
  2. El calentador de agua. En casa tenemos un calentador de agua enorme, 160 litros. Pensaréis que gasta muchísimo, pues no. Vamos a explicar lo que hemos hecho para reducir el consumo a unos 15 euros al mes en invierno (supongo que será menor en verano). La potencia del calentador es de 2,700 kw, por lo tanto cada vez que entraba algo de agua fría en la cuba, el aparato se ponía en marcha. Los primeros diez minutos se calentaba la resistencia, después calentaba el agua. Solución, hemos puesto un temporizador para que caliente el agua de una vez en horas valle.
  3. Lavadora. Se pone en marcha en horas valle.
  4. Lavaplatos. Se pone en marcha en horas valle.
  5. Aire acondicionado (frío/calor). Procurar que esté en marcha sólo cuando es necesario

Castañas, pelar castañas

Pues, ya varias veces había intentado sin éxito ponerme a pelar castañas.
Algunos ya sabréis lo bueno que es un puré de castañas para acompañar una buena carne, y no os tengo que hablar de las castañas confitadas o marrón glacé que están a un precio que no nos las podemos permitir casi nadie.
Pues ayer me puse manos a la obra.
Vi unas castañas que parecían buenas en la tienda de la esquina y compré un kilo para después intentar confitarlas.
Había leído diversas formas para pelarlas, que si ponerlas de cuatro en cuatro unos segundos en el microondas y pelarlas enseguida, que si hacer un corte en la cascara de fuera y ponerlas a hervir cuatro minutos, que si …. pues ninguna funcionaba bien.
Por fin os doy la forma y espero que os funcione, si lo hacéis.
Con un cuchillo afilado quitar la piel exterior. Dejarlas en sitio seco durante la noche. La piel fina se secará un poco.
Al día siguiente poner una cazuela con un poco de agua al fuego y echar un puñado de castañas (hacerlo por tandas). Dejarlas hervir dos o tres minutos y apagar el fuego, vais sacando las castañas de dos en dos o de tres en tres y quitáis la piel con la punta de un cuchillo afilado. Si tienen algún pliegue profundo con piel, os podéis ayudar de un palillo de dientes.
Os aconsejo que hagáis esto con guantes o al menos con un guante en la mano que sujeta la castaña caliente.
Hay que pelarlas en caliente y antes de que se sequen. Si se secan, la piel se queda más pegada que antes y ya no hay forma de pelarlas.

Vinos

No somos amigos de la publicidad gratuita, pero os tenemos que informar de un pequeño hallazgo.
Como muchos españoles, nosotros tenemos la costumbre de tomar un vasito de vino con la comida, pero con la dichosa crisis y la disminución de ingresos parece que el vasito de vino de calidad se va olvidando.
Está bien que tomemos un vasito de vino peleón, también llamado vino de mesa, de ese que va envasado en brick y tiene un sabor extraño y a veces un tanto aguado.
Bueno, pues para mí se ha terminado el beber vino sin sabor porque he encontrado un vino con una relación calidad precio excelente.
Ya conocíamos los caldos de las bodegas Daniel Belda de Fontanars dels Alforins (Valencia) y compraba una botella de vez en cuando, sobre todo del tinto Cabernet Sauvignon crianza. Así que me animé a hacer una visita a la bodega y comprar unas botellas. Una vez allí me sorprendí al ver que dicho vino también lo tienen en bodega envasado en baginbox, aquella caja que dentro lleva una bolsa de plástico de forma que con un pequeño grifo uno se pone la cantidad que quiere de vino y el resto queda en la bolsa sin contacto con el aire por lo que se conserva perfectamente.
Pues si el vino embotellado tiene una buena relación calidad-precio, el embotellado en bolsa, que es el mismo, aún resulta mejor (10 euros el envase de 5 litros, precio en bodega) y difícil de igualar. Cogimos provisiones para un par de meses y volveremos a visitarles en cuanto se termine.
Parece ser que dicho envase no tiene aceptación en el mercado nacional y su principal destino es la exportación.
Ya se que me diréis que dicho envase no queda “chic” en una mesa bien puesta, pero no se trata de eso, se trata del consumo diario.
Pues a ver si entre todos vamos exigiendo envases más baratos y ecológicos como ese (no hay vidrio para reciclar), para nuestro provecho y la economía de nuestro bolsillo.

Cazuela quemada

 Naranjas de Xeraco

Pues por un descuido se ha quemado la cazuela de acero inoxidable con la que estaba intentando hacer piel de naranja confitada.

He puesto la cazuela al fuego, ha venido una vecina, me estaba preguntando un montón de cosas y en vez de apagar el fuego, lo había puesto al máximo.
Un desastre, no sólo se ha quemado el azúcar, se ha carbonizado.
Después de dejar la cazuela en remojo con agua durante la noche, he podido quitar el azúcar que estaba caramelizado pero abajo había puro carbón.
Ya estaba pensando en comprar una cazuela nueva.
He conseguido limpiar la cazuela poniendo a hervir agua con vinagre de vino del barato, mitad agua y mitad vinagre.
He dejado la cazuela a fuego lento y después de una hora, la he limpiado con un estropajo de acero, el carbón se había reblandecido, y ha quedado como nueva.
A diferencia de otros métodos como hervir lejía, con el peligro que ello conlleva para la salud, éste me ha funcionado muy bien y no tiene ningún riesgo.

Azucar glas o impalpable

Si alguna vez necesitas azúcar glas o impalpable, no hace falta que lo vayas a comprar si tienes en casa un molinillo de café eléctrico.
Pon unos cien gramos de azúcar normal en el molinillo de café, cógelo con las dos manos y ponlo en marcha sacudiendo el molinillo para que el azúcar se vaya repartiendo.
Trituralo con pulsaciones de unos 10 segundos y para unos segundos para que el azúcar no se caliente y se queme. De esa forma también dejarás descansar el motor del molinillo.

Leche condensada caramelizada

 Naranjas de Xeraco

Es muy simple, pero lo pongo para aquellos que no lo sepan.
Poniendo al baño María un bote de leche condensada y manteniendo el hervor durante unas horas obtendremos un delicioso dulce que nos puede ayudar en la confección de los postres.
Sólo hay que poner el bote de leche condensada en agua, llevar a ebullición y mantener por espacio de unas dos horas o 30 minutos en la olla a presión.
Cuanto más tiempo esté en el agua hirviendo, más acentuado será el sabor y más dura se pondrá la leche.