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Masa madre, más fácil.

Hace unos meses me puse a escribir sobre la preparación de masa madre que después sirviera para la elaboración de pan casero, sobre todo para hacer el pan de centeno que tanto nos gusta en casa.
Publiqué aqui mismo esa entrada que ahora, después de unos meses de experiencia, me parece que describe un proceso complicado.
Venimos haciendo pan de centeno habitualmente, todas las semanas, y lo consumimos todos los días. No hace falta que os hable de las excelencias de este tipo de pan hecho sin ningún aditivo químico.
Pero vamos a hacer la masa madre.
Sólo necesitamos, agua sin clorar, harina de centeno y un sitio cálido. La temperatura que más gusta a las levaduras naturales es entre 25ºC y 29ºC
Simplemente en un bote de vidrio de 1/2 litro, no hace falta más, ponemos unos 25 o 30 gramos de harina de centeno y la misma cantidad de agua mineral. Lo mezclamos bien con un tenedor (se mezcla más rápido que con una cuchara).
Nos tiene que quedar con la consistencia de una papilla espesa, no como una masa.
Hay que dejarlo reposar hasta que veamos algo de actividad, unas pequeñas burbujitas apenas perceptibles, o bien unas 12 horas en esta época veraniega. En invierno mejor dejarlo reposar 24 horas.
Yo tapo el tarro con film de plástico y le hago unos orificios para que entre aire.
Pasado ese tiempo, mezclar bien con un tenedor. No importa el aspecto que tenga, si veis burbujitas o no, hay que mezclarlo bien.
Pasadas unas 12 horas en verano o 24 en invierno, la masa estará burbujeante, incluso puede que haya subido un poco.
Dejarla bajar, añadir un poco de harina de centeno, bastará con una cucharadita moka, y otro tanto de agua.
A las pocas horas estará burbujeante, subirá y después bajará.
Volver a repetir este último paso, dejar que se active y meterlo en el frigorífico hasta la hora de su uso.

Pan de centeno, Pan Palanga o Palangos Duona

 Naranjas de Xeraco



Para los que no lo sepáis, hay una ciudad en el oeste de Lituania, a orillas del mar Báltico llamada Palanga.
Es una ciudad de veraneo, con balnearios, pesca y lugares para disfrutar.
Si esto lo lee algún nacido en Lituania, espero que me corrija pues voy a tratar de daros una receta para la elaboración de este tipo de pan que podemos encontrar en ese precioso país. Además lo hemos hecho sin levadura, con masa madre, y además ¡ha salido bueno!
Necesitaremos los siguientes ingredientes para un pan de tamaño y peso considerable. No pasa nada con el tamaño, se va a mantener en perfecto estado más de una semana. Solo tenemos que meterlo en una bolsa de plástico y ponerlo en el frigorífico.

  • 450 gramos de harina de centeno
  • 150 gramos de harina de fuerza
  • 100 gramos de masa madre hidratada al 100%
  • una cucharadita moka de sal
  • una cucharada de azúcar
  • una cucharada sopera de miel
  • una cucharadita moka de semilla de alcaravea
  • agua mineral, o agua sin cloro 360 gramos

Separamos 200 gramos de harina de centeno y la reservamos para después.
Podemos medir el agua, y tenerla separada en una botella para ir usandola en todo el proceso.
Usaremos 250 gramos de harina de centeno y agua para hacer tres fermentaciones previas a la elaboración definitiva del pan.
En un bol mezclamos la masa madre que tendremos a temperatura ambiente, 50 grs de harina de centeno y 50 grs de agua. Tapamos con film agujereado (para que penetre aire) y dejamos fermentar (entre 8 y 12 horas, depende de la temperatura ambiente, en verano, en mi casa, hay suficiente con 5 horas).
Cuando haya subido y empiece a bajar añadimos 75 grs de centeno, 75 de agua y dejamos que vaya fermentando, tal como hemos hecho en el paso anterior.
Completada la segunda fermentación hemos de decidir en que momento vamos a hacer el pan, pues aún nos quedarán unas 12 horas de proceso por delante.
Una vez decididos, procedemos a hacer una tercera fermentación con los 125 gramos de harina de centeno que nos quedan, añadiendo la misma cantidad de agua (tal como hemos hecho anteriormente).
Ahora tendremos una masa con un peso de unos 600 gramos en total de los que la mitad, aproximadamente es agua.
Ahora vamos a por el proceso final.
Nos restan 200 grs de harina de centeno y 150 de harina de fuerza.

En un principio añadiremos a la masa fermentada el azúcar, la miel y la mitad del agua que nos queda. Mezclamos un poco, añadimos la harina de fuerza, mezclamos, dejamos reposar unos 10 minutos, y lo volvemos a mezclar muy bien.
Añadimos lo que nos queda de agua, la harina de centeno, las semillas de alcaravea y la sal. Ahora hay que mezclar muy bien.
Hay quien pregunta si no se puede amasar. Se puede intentar si teneis una amasadora, pero con el centeno es suficiente con que se haga un buen mezclado de los ingredientes, no necesita amasado.
Nosotros lo mezclamos con una pequeña batidora de varillas. De esas que tienen unas varillas para batir y otras para amasar. La masa tiene que ser ligeramente moldeable, con cierta elasticidad y muy pegajosa.
Dejamos reposar durante unos minutos mientras preparamos el molde en que vamos a meter la masa.
Nosotros usamos un molde rectangular normal, forrado de papel vegetal.
Ahora hay que dejarlo reposar hasta que duplique su volumen.
Si veis que la temperatura ambiente no es la adecuada, o si es un día con ambiente muy seco, se puede poner la bandeja con el pan dentro del horno (apagado, por supuesto) con un cazo con agua caliente en la parte de abajo.
Entre unos 90 minutos y cuatro horas (dependerá mucho de la temperatura ambiente), el pan habrá doblado su volumen y hay que meterlo en el horno precalentado a 200ºC durante 15 minutos, bajar la temperatura a 180ºC y dejarlo 30 minutos más. El tiempo de horneado y la temperatura son orientativos, dependerá de vuestro horno. NO usar aire.
Tener en cuenta que el pan apenas va a aumentar de volumen en el horno.
Sacarlo del horno, envolverlo en un par de paños de algodón y dejarlo reposar al menos 10 horas antes de consumir. Quitarle el papel de horno después del reposo, es difícil hacerlo en caliente.
Tiene un sabor que no os podéis imaginar.
Puede pareceros un proceso larguísimo y complicado, pero apenas necesitamos de un momento al día. Lo importante es tener en cuenta los tiempos intermedios entre un proceso y otro. Estos tiempos se pueden alargar con el uso del frigorífico de forma que no tengamos que estar siempre pendientes de la fermentación de la masa.
Un añadido, mi mujer que nació en Lituania dice que la última hornada, que es la que publico, ha salido para presentar a un concurso.
Al final y para facilitar más las explicaciones hemos subido este video a YouTube

Pan casero, con masa madre

He estado intentando encontrar recetas para el uso de la masa madre para la elaboración de pan.
No he podido encontrar las proporciones correctas, así que he mirado en sitios de otros países, he hecho mis pruebas y, después de tirar a la basura el resultado de dos intentos, a la tercera va la vencida, ha salido lo que quería, con el sabor deseado y con la textura de un buen pan.
Os voy a detallar todo el proceso, vale la pena intentarlo.
Esto servirá para una buena hogaza de casi un kilo de peso, o una barra de la que saldrán excelentes rebanadas para consumir en fresco o tostado.
Sólo necesitamos

  • unos 330 gramos de agua sin clorar
  • unos 60 gramos de masa madre
  • una cucharadita moka de sal o un poco más
  • 600 gramos de harina de trigo de panificación de buena calidad, yo vengo usando la de Harineras Villamayor con excelente resultado

Puede que haya quien os diga que hace falta harina de fuerza, pero no tendremos un pan con sabor que, al fin y al cabo, es lo que queremos después del trabajo que haremos.
Empiezo por dividir la harina de trigo en dos porciones, 250 gramos por una parte y 350 gramos que reservaré para el final.
Primero haremos dos fermentaciones con masa madre. Tapar con film de plástico agujereado y dejar reposar.
Pasadas cinco o seis horas la masa habrá fermentado, habrá subido y empezará a bajar.
Añadir 150 grs de harina y 150 grs de agua. Mezclar bien, tapar y dejar reposar.
Cuando esta masa esté en plena actividad, cuando ya haya subido y veais que empieza a bajar, pasad a la fase final de elaboración.
Mezclar esta masa la harina que nos queda (350 grs) y la sal. Ir mezclando y añadiendo el agua restante, con cuidado para no pasarnos.
Dejar reposar 10 o 15 minutos y amasar.
Tapar la masa y dejar que empiece la fermentación, normalmente una hora es suficiente.
Coger la masa, ponerla en una superficie enharinada, dividir en las porciones que queramos, dar forma y dejar que fermente.
Cuando haya duplicado su volumen es hora de poner en el horno, primero a 230-250ºC durante 10 minutos y con mucha humedad.
Bajar la temperatura a 190-200ºC, abrir la puerta del horno para que salga la humedad sobrante y hornear durante 20 a 35 minutos más, dependiendo del grosor del pan.
Espero que os animéis a hacer este pan, vale la pena.

Masa madre, su elaboración

Para desgracia del gremio de los panaderos, seguimos haciendo prácticas y elaborando el pan en casa.
Pero estábamos cansados de usar levadura industrial prensada y hemos empezado a hacer pequeñas practicas para conseguir “masa madre”, con ello ganamos sabor en el pan elaborado y eliminamos el aditivo artificial que veníamos usando.
Al principio nos llevará un poco más de tiempo porque estaremos pendientes de la evolución de la masa, pero nos alegrará ver lo que vamos consiguiendo y el proceso que ocurre.
Primero os diré que los pesos son orientativos, los primeros días no tiene importancia el que la masa sea más o menos espesa.
Lo único que vamos a necesitar es:

  • Harina de centeno
  • Agua mineral, o del grifo pero sin cloro
  • Un recipiente de vidrio o dos, para cambiar la masa de recipiente

Aunque podemos hacerlo a ojo, es conveniente que pesemos la harina y el agua. En cada paso pondremos la misma cantidad de harina y agua con lo que al final obtendremos masa madre con el 100% de hidratación.
Empezamos poniendo un poco de harina de centeno en un frasco de vidrio, con 25 grs tendremos más que suficiente para empezar. Después podéis ir adecuando las cantidades a vuestras necesidades. Añadimos agua, mezclamos bien, tapamos con film, hacemos unos agujeros en el film para que penetre aire y lo dejamos reposar hasta el día siguiente.
El segundo día, removemos la masa muy bien, volvemos a tapar y dejamos reposar.
Después de 48 horas puede que la masa se haya elevado un poco o no, puede que encontreis pequeñas burbujitas de aire en el interior o no.
Ahora hay que “refrescar” la masa, añadiendo otro poco de harina y agua en proporciones iguales. Tapar y dejar reposar.
Ahora hay que estar atentos, llegará un momento en que la masa se llenará de burbujitas de aire que podremos ver a través del cristal del tarro. Esto es señal de que todo va bien y que empieza a haber mucha vida en el interior de la masa. Los fermentos naturales están empezando a activarse. El olor de la masa es ácido, pero no desagradable.
La masa subirá y después empezará a bajar. Cuando esto ocurra, hay que alimentar los fermentos. Para ello hay que poner un par de cucharadas de harina, un poco de agua, mezclar y dejar reposar.
La nueva masa volverá a subir, pero ahora tardará mucho menos. Cuando baje de volumen, volver a alimentarla y dejarla reposar.
Repetir el proceso hasta que llegue un momento en que vereis que apenas transcurrida una media hora de la adición de la harina, la masa empieza a subir y que a las dos o tres horas ha adquirido un volumen considerable.
Ya tenemos la masa preparada para su uso.
Ahora la podemos “refrescar” de nuevo y meter en el frigorífico hasta el momento de su uso.
Si vais a hacer pan blanco, “refrescar” la masa a partir del tercer día con harina blanca de trigo.
Si vais a hacer pan integral, seguid alimentándola con harina de centeno. Pero esto sólo es para tener una uniformidad de color en el pan, la masa será igual de buena para fermentar si la hacemos con harina integral o con harina blanca.
Si la tenemos en el frigorífico, antes de usarla dejarla a temperatura ambiente un par de horas, “refrescar” de nuevo y a las horas la tendremos preparada para el uso.

Pastel de manzana con miel

Con los ingredientes que os ponemos sale una tarta para seis u ocho personas.
Se hace bien en un molde de unos 26 o 28 cm de diámetro

Ingredientes:
  • Tres manzanas golden o reineta, al gusto.
  • 120 gramos de azúcar
  • 3 cucharadas soperas de miel
  • 125 gramos de margarina
  • 230 gramos de harina
  • 2 huevos y una yema
  • 10 galletas maría
  • 1 cucharadita de te de levadura Royal o similar
  • 2 cucharadas soperas de brandy
  • canela al gusto (1 cucharada moka rasa para empezar)

Triturar las galletas ayudándonos de un rodillo.
Cubrir con las galletas el fondo del molde que vayamos a usar.
Pelar las manzanas, cortarlas a dados. Si son muy dulces, añadir una cucharada de zumo de limón. Añadir la canela y mezclar bien.
Repartir los dados de manzana cortada por encima de la galleta triturada.
En un bol mezclar bien azúcar, miel y margarina. Añadir los dos huevos enteros y la yema adicional y batir bien.
Poner el brandy y mezclarlo.
Tamizar la harina junto con la levadura, añadir a lo que tenemos en el bol y mezclar bien.
Echar la masa encima de las manzanas, repartirla y poner al horno precalentado a 160º, durante 60 minutos, más o menos. Comprobar con un palillo de madera el grado de cocción antes de apagar el horno.
Cuando esté frío decorar con azúcar glas.
Buen provecho.

Como hacer chorizos en casa

 Naranjas de Xeraco

He pasado tanto tiempo sin poner ninguna entrada en el blog que supongo que mis seguidores ya me habrán abandonado.
Hemos estado unos pocos días en la zona del norte de España y allí hemos probado carne de calidad y embutido bueno. No es que no hayamos comido otra cosa, pues soy de la opinión de que hay que tener cuidado con los embutidos, pero los fabricados artesanales de la mayoría de las carnicerías del norte de España no tienen nada que ver con los fabricados de las áreas costeras mediterráneas.
Como no como mucho embutido, he decidido que el poco que voy a comer que sea bueno, que no tenga cartílagos, que no tenga fibras nerviosas y que esté hecho con buenos ingredientes. Que tenga la cantidad de sal justa, y lo mismo con las otras especies.
Antes de decidirme a hacer una cantidad significativa he hecho un par de pruebas y he rectificado las proporciones de algunos ingredientes.
Cómo comentario aparte os informaré de que los Reyes Magos me han traído una maquina doméstica de picar carne y como ya he pagado la novatada, os diré lo que he hecho la segunda vez para que salga un buen picado.
He pedido en la carnicería medio kilo de panceta veteada de cerdo ibérico, y la han picado.
También he comprado casi tres kilos de magro de jamón de cerdo. El carnicero se ha portado muy bien y lo ha cortado de la parte superior, sin ningún tendón. Me ha facilitado la tripa necesaria para embutir la masa.
Esto es lo que he usado la última vez:

  • Carne magra de cerdo 80%
  • Panceta ibérica 20%
  • Suficiente tripa natural para embutir.
  • Sal: 17 gramos por kilo de carne.
  • Pimentón dulce: 25 gramos por kilo de carne
  • Ajos: 10 gramos por kilo de carne
  • Vino de jerez o amontillado: medio vaso por kilo de carne
  • Orégano: un pellizco, más o menos un gramo.

En casa he cortado la carne a tiras finas, de no más de 1 cm de grosor, de forma que ha quedado un picado muy grueso que he mezclado con el tocino y con las especias.
He procedido a mezclarlo muy bien. Muy importante es una buena limpieza de manos antes de empezar.
Una vez bien mezclado lo he dejado macerar en el frigorífico durante 24 horas. Pasado este tiempo he procedido a embutir la masa. He hecho el atado del embutido y a curarlo.
Ese es mi problema, vivo en una zona demasiado templada, por ello tengo que tenerlos en frigorífico, en una rejilla para que se aireen bien por todas partes y dándoles una vuelta de vez en cuando. Si por la noche refresca, los colgaré al fresco hasta la mañana siguiente y así durante al menos dos semanas.
Que no teneis una maquinilla de picar o embutir, os agenciais un embudo adecuado y a hacerlo a mano tocan.
Ahora toca añadir el resultado. Han pasado dos semanas, y los he probado. Me siento muy satisfecho del resultado, he conseguido unos chorizos con menos grasa, con ingredientes naturales y, lo más importante, no me repiten toda la tarde.

Bonito en escabecha, conserva

Después de hacer el bonito en escabeche y comprobar lo sabroso que estaba, me animé a hacer un poco de conserva para poderlo comer en época en que no se encuentran tan fácilmente los bonitos.

Podéis pensar que estoy duplicando el trabajo y que me estoy repitiendo, pero la conserva no la hice del mismo modo que el escabeche para consumir en unos pocos días. Ca más trabajo, pero os aseguro que vale la pena.
En la pescadería me prepararon un bonito de casi cinco kilos de peso.
Llegué a casa con cuatro lomos de bonito enteros y con piel. ¡Casi tres kilos de lomos de bonito!
Los siguientes ingredientes fueron:
  • un litro y 1/4 de aceite de oliva
  • medio litro de vinagre de vino
  • un vaso de agua mineral
  • pimentón dulce, una cucharadita de postre colmada
  • sal
  • pimienta de Jamaica en grano
  • pimienta negra en grano
  • dos cabezas de ajo
  • una cebolla mediana picada gorda.
Corté los lomos de bonito en tacos, sin quitar la piel y los puse en remojo en agua fría con sal (más o menos, una cucharada sopera de sal por litro de agua). Los he dejado en remojo durante un par de horas.
Mientras tanto he preparado el escabeche. Poner un par de vasos de aceite en una cazuela, sofreir la cebolla hasta que está transparente, poner el pimentón, remover y añadir enseguida aceite frío para que cortar la ebullición y que no se queme el pimentón. Añadir el resto de aceite, el vinagre, el agua y tenerlo hirviendo unos cinco minutos. Reservar.
He preparado una cazuela grande con mucha agua con un poco de sal, la he llevado a ebullición y he escaldado los trozos de bonito durante dos minutos.
Hecho esto, hay sacar el bonito del agua, quitar la piel (ahora se quita muy fácilmente) e ir poniendo los trozos en los botes que tendremos preparados para hacer la conserva.
Dejar un poco de espacio en el bote para añadir la cebolla del escabeche. Poner en cada bote unos granos de pimienta, media hora de laurel y un par de dientes de ajo.
Cubrir con el escabeche caliente, cerrar los botes y esterilizarlos en agua hirviendo que no llegue a cubrir los botes durante unos 40 minutos, o menos si usáis una olla a presión.
Con la esterilización, el bonito se acabará de cocer.
Dejar enfriar los botes, comprobar que las tapas se han combado hacia adentro (es señal de que se ha hecho el vacío) y guardar en sitio fresco, seco y oscuro.

Bonito en escabeche

Parece que es la época del bonito bueno y barato.

Por ello una idea estupenda es la de consumir un poco de tiempo en la cocina y preparar un estupendo bonito. El paladar nos lo agradecerá.
Para ello vamos a necesitar los siguientes ingredientes:
  • un kilo de lomos de bonito fresco cortado en trozos
  • un vaso grande de aceite
  • medio vaso de vinagre de vino
  • un poco de agua mineral (la mitad del vinagre que hemos puesto)
  • media cebolla picada gorda
  • seis o siete dientes de ajo
  • diez o doce granos de pimienta negra
  • una hoja de laurel
  • una cucharadita moka de pimentón dulce
  • cuatro o cinco granos de pimienta de Jamaica (es opcional, pero si la podéis encontrar, usadla, es más aromática)
  • Sal
En primer lugar poner en un recipiente un par de litros de agua fría con una cucharada colmada de sal, meter el bonito y dejarlo dos horas en la nevera. De esta forma desangraremos bien los lomos de bonito.
En una cazuela poner la mitad del aceite, calentar y poner los ajos y la cebolla.
Dejar que se sofría hasta que la cebolla esté transparente, poner el pimentón, remover y añadir enseguida el resto del aceite frío para cortar la ebullición y que no se queme el pimentón.
Añadir el vinagre y el agua. Llevar a ebullición unos cinco minutos.
Sacar los lomos de bonito del agua fría, ponerlos en una cazuela, poner los gramos de pimienta y el laurel, echar por encima el escabeche y cocer durante unos minutos (con quince minutos es suficiente). Rectificar la sal, si es necesario.
Retirar del fuego, dejar enfriar y guardar el el frigorífico.
Está mucho mejor después de reposar 24 horas en el frigorífico.

Mi elaboración de pan casero

Esto no va a ser una receta puesto que ya hay una receta detallada con el proceso.

Voy a publicar esta entrada para los amigos que quieren hacer pan de forma regular.
Primero hago una masa fermentada con 500 gramos de harina, 250 gramos de agua y 10 gramos de levadura fresca de panadería.
Lo mezclo, lo amaso y lo dejo fermentar durante 4 o 5 horas, bien cubierto con un plástico para que no se reseque.
Estos 750 gramos de masa los divido en 6 porciones iguales y las meto en el congelador, así tendré masa fermentada cada vez que la necesite sin esperar a que se haga.
El día que voy a hacer pan, saco del congelador una porción y la dejo a temperatura ambiente durante todo el día.
Tengo el tiempo calculado, así que siempre empiezo la elaboración del pan a la misma hora, siempre por la tarde pues es el momento en que estaré en casa.
A las 6’30 de la tarde me pongo manos a la obra.
Tamizar 800 gramos de harina, añado media cucharadita moka de mejorante de panadería (opcional, claro está), y dos cucharaditas moka colmadas de sal.
Mezclo la masa fermentada con la harina, estirándola y rompiéndola en tiras.
Peso 410 gramos de agua mineral a la que añado 10 gramos de levadura fresca de panadería.
Lo meto todo en la panadera doméstica y pongo el programa de amasado.
El proceso de amasado y primer levado dura 1 hora y media en la máquina, yo lo dejo unos 15 minutos más. El tiempo dependerá de la temperatura ambiente, hay que dejar que duplique su volumen.
Pasado este tiempo, saco la masa y le doy un ligero amasado. La divido en las porciones deseadas y la dejo reposar unos 5 minutos mientras preparo la bandeja de horno.
Para que el pan se hornee bien por debajo, me he hecho una rejilla de alambre que pongo encima de la rejilla del horno, y después pongo papel de horno.
Le doy forma a las porciones (normalmente dos o tres piezas), las pongo encima del papel de horno, las cubro con un paño de algodón o lino ligeramente humedecido y las dejo que sigan fermentando dentro del horno (es el mejor lugar, apartado de corrientes de aire).
Una vez transcurridos unos 100 minutos o cuando doblen su volumen, pongo el horno a calentar a 190 grados. Se deben de meter en el horno cuando están creciendo pues una vez perdida la fuerza de la fermentación la masa empieza a bajar.
Doy unos cortes a los panes con un cuchillo muy afilado y los introduzco en el horno ya caliente, en la parte baja, donde permanecerán 32 minutos.
Transcurrido ese tiempo apago el horno y los mantengo 5 minutos más en su interior sin abrir.
Después los saco del horno, los dejo cubiertos con un paño de algodón, y a la mañana siguiente estarán perfectos para consumir.

Conservas caseras, conservación

Después de haber estado un tiempo considerable en la cocina, el último paso es el que puede fastidiar todo el trabajo realizado.
Para la conservación de las conservas caseras, valga la redundancia, es esencial tener los recipientes adecuados y seguir los pasos que os detallo a continuación.
He acabado usando en muchas ocasiones los envases de cristal de conservas compradas en el supermercado. Si voy a guardar los envases, procuro elegir aquellos en los que se ve que la tapa está en perfecto estado. Cuando abro el envase siempre lo hago sin utilizar ningún utensilio que pueda dañar la forma o el estado de la tapa. Los limpio bien, los seco con esmero y los guardo en una bolsita de plástico, cada tarro con su correspondiente tapa.
Desechar aquellos envases que ofrezcan dudas o que la tapa no esté en perfecto estado.
Antes de usarlos hay hervirlos durante 15 minutos para eliminar cualquier bacteria o microorganismo que puedan tener.

La mayoría de las veces utilizamos estos envases para guardar mermeladas por lo que paso a detallar los pasos para una buena conservación. La mejor opción es la de comprar botes y tapas nuevos, o tapas del modelo adecuado para evitar reciclar tapas viejas.
Una vez esterilizados los recipientes y las tapas, las ponemos sobre un paño limpio para que se escurran bien. Se secarán casi totalmente por la evaporación del agua que llevan por efecto del calor.
Colocar la mermelada muy caliente en los recipientes, la temperatura no tiene que haber bajado de 105º C. Se producirá otra esterilización por efecto del calor de la mermelada. Tapar bien el bote y ponerlo boca abajo para que se esterilice la tapa.
Nosotros lo hacemos protegiendo nuestras manos con guantes de silicona para evitar cualquier salpicadura que pueda producirnos una quemadura en la piel.
Si estáis haciendo mermelada de alguna fruta en trozos que tienden a subir, ir volteando los botes de vez en cuando para que los trozos se vayan repartiendo al mismo tiempo que la mermelada va enfríando y adquiriendo consistencia.
Una vez fríos, comprobar que la tapa se ha combado hacia el interior, será la señal de que todo el proceso ha sido correcto. Guardar los envases con el producto final en lugar fresco y seco.