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Turron blando de cacahuete

 

Hacía tiempo que echaba de menos un pedacito de turrón del humilde cacahuete.

Me recuerda los lejanos tiempos de mi infancia, mi padre me ha recordado que llevaba cacahuetes tostados y pelados a un señor del vecino pueblo de Tavernes de la Valldigna, después de ser pesados los cacahuetes les entregaba su equivalente en turrón, quedándose parte para él como su beneficio.

Es un dulce navideño típico del pueblo donde nací y viví durante muchos años, y aprovechando que había encontrado una receta me he animado a hacerlo. Dicen que a la tercera va la vencida, y a la tercera me ha salido la receta. No he podido encontrar la receta del turrón que se hacía en Tavernes, pero lo estoy intentando.
Personalmente me gustan tanto como los de almendra.
La confección es muy fácil y el resultado mejor de lo que podáis pensar. Os doy ingredientes para una tableta grande. Podéis multiplicar y hacer la cantidad que queráis.
Ingredientes:
  • 250 gramos de cacahuete pelado y tostado
  • 175 gramos de azúcar
  • una cucharada sopera de miel
  • agua, media tacita de café, 50 ml
  • un poco de canela
  • una yema de huevo
Primero hay que triturar el cacahuete tostado lo más fino posible, pero sin que se nos forme una pasta. Yo lo he hecho con la Thermomix (hay que ir con mucho cuidado porque si nos pasamos expulsa el aceite y se forma como una pasta). Si se os ocurre picar más cantidad, hacedlo por tandas.
Después de mucho tiempo de haber publicado esta entrada, he encontrado un rallador de frutos secos. Es ideal para esto.
En una cazuela de tamaño adecuado poner el agua y el azúcar al fuego. Llevar a ebullición removiendo sin parar.
Cuando empieza a hervir se levanta una espuma blanca, es el momento de apartar del fuego la cazuela, poner la cucharada de miel, remover y poner poco a poco el cacahuete, removiendo sin parar (es mejor que alguien os ayude en este menester).
Volver a poner la cazuela al fuego muy bajo (en su mínima expresión) y seguir removiendo.
Cuando vemos que la pasta empieza a espesar, apartar del fuego y, sin parar de remover, poner la cuarta parte o menos de la yema del huevo (una yema de huevo es suficiente para dos kilos de masa). Mezclar muy bien. He acabado amasando con las manos en la encimera de mármol.
Seguidamente poner en un molde recubierto de papel blanco. Es conveniente poner un par de hojas de papel de cocina en el fondo para que absorba el aceite que soltará la masa.
Tapar con papel y poner algo de peso encima, dejar reposar durante tres o cuatro días antes de consumir.

Pastel de chocolate y naranja

En este pastel se combinan el sabor de la naranja con el del cacao, con un fondo de especias.
No es empalagoso y se come muy bien.
Ingredientes:
  • 1 naranja navel o similar de unos 230 gramos partida por la mitad y sin semillas.
  • 250 gramos de harina
  • 1 bolsita de levadura Royal o similar
  • 1 cucharadita de té de canela molida
  • 1/2 cucharadita de café (moka) de clavo de olor molido
  • 1/2 cucharadita de café (moka) de coriandro molido
  • 2 cucharadas soperas colmadas de cacao en polvo
  • 100 gramos de almendras crudas y sin piel, ralladas o trituradas
  • 175 gramos de margarina o mantequilla ablandada (preferible margarina)
  • 230 gramos de azúcar
  • 4 huevos grandes
  • 1 cucharada sopera de zumo de limón
  • 2 cucharadas soperas de brandy o ron

Poner la naranja a cocer a fuego lento durante una hora. El objetivo es ablandar la corteza y quitar el sabor fuerte de la misma, por ello pondremos las mitades de la naranja hacia arriba, sin que el agua llegue a cubrirla. Escurrir y dejar enfriar. Triturar o picar la naranja muy fina, echar por encima el zumo de limón. Reservar.

Si no encontramos las especias trituradas, lo podemos hacer con el molinillo de café o con un mortero.
Mezclar la harina con el cacao y la levadura.
En un bol, batir la margarina con el azúcar hasta que la mezcla esté suave. Agregar las yemas de huevo de una en una, incorporar la naranja, el brandy y batir.
Añadir las especias y mezclar bien.
Tamizar encima la harina con levadura, canela, coriandro, clavo y cacao. Ir mezclando poco a poco, sin que se hagan grumos.
Aparte, montar las claras a punto de nieve y agregarlas a la masa anterior en dos tandas con movimientos envolventes.
Poner la masa en un molde untado con margarina, y hornear a horno precalentado a 180º durante 40 minutos, hasta que esté firme. Comprobar la cocción pinchando con un palillo.

Dejar enfriar en el horno, desmoldar y decorar con azúcar glas, cacao en polvo, o chocolate fundido.
En las fotos tenéis un ejemplo de pastel decorado con cacao y otro decorado con chocolate blanco fundido, aplicado con una jeringuilla, por encima de una fina cobertura de chocolate negro. En el segundo también hemos añadido un poco de piel de naranja confitada picada para añadir un extra de sabor.

Bizcocho de naranja

Este bizcocho puede ser una base para rellenar o para comer acompañando una taza de té o café.
No lleva mucho azúcar y la naranja le da un sabor fresco.
Ingredientes:

  • 250 gramos de harina
  • 200 gramos de azúcar
  • 1 cucharadita de te de levadura Royal o similar
  • 1 pizca de sal
  • 4 huevos
  • 55 cl de aceite de girasol o soja
  • 125 cl de zumo de naranja
  • 2 cucharadas de licor de naranja
  • azúcar glas o impalpable para decorar
  • mantequilla para el molde
  • la piel de una naranja rallada
  • dos cucharadas de piel de naranja confitada picada con cuchillo
  • tres cucharadas de zumo de limón
Poner la naranja confitada picada en remojo con el zumo de limón.
Separar las yemas de las claras.
Batir las yemas con la mitad del azúcar hasta que se blanquee, añadir el aceite, una cucharada de licor, y el zumo de naranja. Batir muy bien.
Añadir la piel de naranja rallada y la piel de naranja confitada con el limón. Mezclar bien.
Tamizar la harina junto con la levadura, y añadirla a la mezcla anterior poco a poco.
Montar las claras a punto de nieve con la pizca de sal, añadir poco a poco el azúcar restante y acabar de montar.
Añadir las claras a las yemas poco a poco y moviendo con suavidad con una espátula. Hacerlo con movimientos envolventes de abajo hacia arriba.
Preparar el molde, verter la mezcla y poner en el horno precalentado a 160º durante 55 minutos.
Comprobar la cocción introduciendo un palillo de dientes que debe de salir limpio y seco.
Abrir la puerta del horno y dejar que enfríe durante 10 minutos.
Sacar del horno, desmoldar y decorar con azúcar glas.
Cuando enfríe, ya está preparado para comer.

Piel de naranja confitada


Después de varias tentativas sin éxito, parece que al fin ha salido.
Hemos estando haciendo pruebas con varias recetas pero no salía según lo previsto, hemos hecho algunas modificaciones sobre lo que hemos leído y a la tercera va la vencida.

Ingredientes:
  • naranjas navelinas o nável
  • azúcar
  • 100 gramos de azúcar glas
  • agua natural

Os ponemos los pasos que hemos seguido para conseguir una piel confitada y glaseada con sabor a naranja pero sin amargura, de forma que la podais degustar sola o para acompañar postres y platos salados que requieran aroma a naranja.
Hacer un corte fino en la piel en sentido horizontal, y después varios cortes longitudinales.
Con la ayuda de una cuchara, o un cuchillo romo, sacar la piel de la naranja, incluida la parte blanca que en casi todas las recetas se desecha.
Vamos a cocer las pieles en un almíbar con concentración de azúcar en aumento por la evaporación del agua.
En una cazuela cubrir los pedazos de piel de naranja con agua fría, dejar unas cuatro horas. Con un cuchillo romo, raspar la parte blanca que se ha ablandado. Quedará más o menos la mitad de la parte blanca de la piel.

Cambiar el agua y llevar a ebullición durante cinco minutos. Colar, volver a poner agua fría y volver a llevar a ebullición durante cinco minutos. Repetir el mismo paso.
En total habremos hervido las pieles tres veces.
Pasar por colador, pesar las pieles que tenemos, y dejar que se escurran bien las pieles de naranja.
Mientras se escurren, preparar un almibar con mitad agua (mineral), mitad azúcar (el peso del azúcar será un poco más que el peso de las pieles). Cuando el almibar levante el primer hervor, poner las pieles de naranja, bajar el fuego al mínimo y dejar que hiervan en el almíbar durante 5 minutos.
Retirar del fuego y dejar las pieles en el almíbar durante 24 horas.
Al día siguiente poner la cazuela al fuego, llevar a ebullición y mantener 5 minutos más. Apagar el fuego y dejar 24 horas.
Así hasta cinco días (a no ser que la piel sea muy fina y tengáis suficiente con cuatro días). Al quinto día, sacamos las pieles del almíbar y reservamos. Ponemos el almibar al fuego y añadímos un 20% (respecto del peso inicial) de azúcar, llevamos a ebullición y colocamos las pieles de naranja. Dejamos hervir durante 5 minutos al igual que días anteriores, veremos que la piel se ha ido poniendo como transparente a lo largo de todo el proceso. Dejamos enfríar y reposar 24 horas.
Al sexto día, no ponemos la cazuela al fuego. Pasamos las pieles por un colador (no tirar el almíbar, nos puede servir para otras cosas) y las dejamos escurrir por espacio de un par de horas. Procurad que las pieles se escurran bien.
Pasamos las pieles por azúcar glas, o por azúcar normal y las ponemos a secar durante 24 horas o más encima de una rejilla. El tiempo de secado dependerá de la humedad ambiental que tengamos en casa. Una vez secas, que se note que el azúcar de encima se ha endurecido, guardar en un bote hermético.
Si habéis hecho muchas conviene ponerlas dentro de bolsitas pequeñas y las bolsitas en el recipiente hermético.
De todas formas, si se os secaran demasiado, a la hora de utilizarlas las podéis poner en remojo en zumo de naranja o limón.
Un apunte final para pelar la naranja. La última vez que confité piel de naranja no pelé la naranja, hice lo siguiente: primero exprimí la naranja, pero sin apurar y sin dañar la piel. Después corté las mitades exprimidas en cuatro trozos cada una, y las puse en agua fría durante una hora. Con un cuchillo romo quité la parte de la pulpa que había quedado con la piel y ya seguí el proceso habitual.
Pues el anterior no era el apunte final, ahora hay otro. Se me ocurrió guardar el almíbar usado en la cocción para futuros usos. NO vale la pena, no tiene buen sabor, todo el sabor se ha quedado en la piel.

Marron glace, castaña confitada

Naranjas de Xeraco

Me vais a perdonar que me enrolle un poco antes de pasar a detallar la receta, pero es que esto tiene su pequeña historia.

Hace un año, cuando llegó la temporada de las castañas, quise hacer marrón glacé. Estuve buscando, primero la forma de pelar las castañas, que, como todas las cosas, no es fácil de conseguir si no se sabe.
No conseguí marrón glacé, aunque pude comer unas castañas con buen sabor.
Unos días después de esa tentativa teníamos una comida de hermandad y uno de los participantes trajo un bote de marrón glacé de una marca muy conocida. Después de ver el sabor que se podía conseguir con un proceso lento en casa, no le encontré sabor a los envasados. Estaban buenos pero eran como unas castañas muy dulces, no le encontraba nada de especial.
De nuevo ha empezado la temporada de las castañas y me he animado a poner en práctica lo que aprendí con mis errores del año pasado.
Me he basado en las recetas clásicas francesas que he encontrado. Todo consiste en confitar las castañas en un almíbar con proporción creciente de azúcar.
Para ello vamos a necesitar:
  • 1,5 kilos de castañas o más
  • 1,5 kilos de azúcar
  • una vainilla o dos cucharadas de extracto de vainilla
  • una cucharada de harina
  • dos cucharadas de ron o brandy
  • 100 gramos de azúcar glas
  • un montón de paciencia
Primero, pelar las castañas. Es lo más costoso, después de esto va a ser fácil hacerlas pero requiere su tiempo.
He usado un cestillo de metal de los que venden para cazuelas y una cazuela de acero.

Cuando pongamos las castañas a hervir, muchas se van a abrir, otras se partirán en varios trozos. No os desesperéis.

Disolver una cucharada de harina en un litro de agua fría, poner al fuego la cazuela con el agua, meter dentro las castañas, llevar a ebullición y cocer las castañas en este líquido durante 15 a 20 minutos, dependiendo del tamaño de las castañas, a fuego muy bajo, apenas tiene que hervir. Hay que tratar las castañas con mucho mimo para que no se nos vayan partiendo. He leído que hay quien envuelve castaña a castaña en tela de media, lo hay que se aprovisionan de cantidad de bolsitas de té y ponen una castaña en cada bolsita.
Yo creo que no es necesario tanta molestia por dos razones, la primera no creo que los trozos lleguen al final, pues los iremos comiendo. Segunda, si hay muchos trozos podremos hacer crema de castañas triturándolas con un tenedor y añadiendo almíbar.
Al final del tiempo de cocción apartamos las castañas y las dejamos escurrir y enfríar.
Mientras tanto preparamos, en la cazuela que vayamos a utilizar, un almíbar con 750 gramos de azúcar y 1’5 litros de agua mineral. Removemos, disolviendo muy bien el azúcar, añadimos la vainilla y, cuando rompa el primer hervor, sumergimos las castañas y apagamos el fuego.
Después de 24 horas, sacamos las castañas, ponemos la cazuela al fuego, añadimos 125 gramos de azúcar y, al igual que el primer día, al primer hervor, sumergimos las castañas en el almíbar.
Así día a día hasta el sexto día en el que añadiremos 250 gramos de azúcar (el doble que los otros días) y las cucharadas de brandy.
Dejaremos reposar otra vez hasta el día siguiente.
Sacamos las castañas y las depositamos sobre una rejilla para que se escurran y que se sequen durante dos horas.
Preparamos el glaseado con el azúcar glas y un poco de almíbar.
Pasamos las castañas por el glaseado y las vamos poniendo en una rejilla metálica de pastelería o algo similar que se pueda meter en el horno.
Calentamos el horno a 210 grados y horneamos las castañas 15 a 20 segundos, sólo para fijar el glaseado.
Ya están preparadas para comer.
Se aconseja comerlas en los 15 días siguientes a su preparación.
Pero aqui no acaba mi experiencia, una vez secadas en la rejilla he probado varias alternativas que os comento.
Después de pasarlas por el glaseado quedan más presentables pero están demasiado dulces para mi gusto.
He probado a dar una cobertura de chocolate negro, pero el sabor del chocolate domina al de la castaña y no deja apreciar el sabor de la castaña. Queda mejor con una cobertura de chocolate con leche de calidad. Pero si lo hacéis, hay que consumirlas enseguida pues la humedad daña al chocolate.
Pero como mejor saben es después de sacarlas del almíbar, por ello he guardado unas cuantas en un bote con almíbar en la nevera para cosumirlas así el día de Navidad.
Os aseguro que al comerlas, se llena la boca de un sabor inigualable. Cada trocito de castaña encierra un poco de sabor, que poco a poco va llenando toda la boca.

Leche condensada caramelizada

 Naranjas de Xeraco

Es muy simple, pero lo pongo para aquellos que no lo sepan.
Poniendo al baño María un bote de leche condensada y manteniendo el hervor durante unas horas obtendremos un delicioso dulce que nos puede ayudar en la confección de los postres.
Sólo hay que poner el bote de leche condensada en agua, llevar a ebullición y mantener por espacio de unas dos horas o 30 minutos en la olla a presión.
Cuanto más tiempo esté en el agua hirviendo, más acentuado será el sabor y más dura se pondrá la leche.

Cobertura de chocolate

Usaremos siempre el llamado chocolate negro de cobertura o de postres que podemos encontrar en todos los supermercados si lo vamos a usar mezclado con nata o mantequilla. Es mucho mejor usar chocolate de buena calidad si vamos a usarlo sin mezclar.
Hay que fundir el chocolate y para ello podemos seguir tres caminos: al baño María, directamente al fuego o con el microondas.
Puede que nos sintamos tentados por hacerlo al microondas por la rapidez, pero tenemos que controlar muy bien la temperatura, sacar el recipiente y remover de vez en cuando. Si lo hacemos directamente al fuego tenemos muchísimo riesgo de que acabe quemándose en el fondo del recipiente.
Prefiero hacerlo al baño María, más lento pero más seguro y con mejores resultados.
Para ello cogeremos un cuenco de metal y lo encajaremos en un cazo con agua caliente, y pondremos el cazo al fuego para que el agua se caliente sin llegar a hervir. El fondo del cuenco no debe tocar el agua para que el chocolate no se caliente demasiado. No usaremos ningún utensilio de plástico para remover el chocolate, tiene que ser de acero o madera.
La temperatura del chocolate no deberá sobrepasar los 50º C.

Tener cuidado con la temperatura, el chocolate blanco funde a menor temperatura y se mantiene mejor.
Para cobertura de pasteles, utilizo la proporción de 100 gramos de chocolate negro y 30 gramos de mantequilla.
Cuando el chocolate está derretido añadimos la mantequilla, mezclamos con suavidad y ya podemos cubrir el postre que hayamos confeccionado.

Lionesas con crema de dulce de leche


Hoy me sentía con ganas de probar algo nuevo y me he decidido por un dulce que nunca había probado.
Puesto que no quiero complicaros con la repetición de lo que ya hemos escrito, os remito a las recetas de los componentes. Simplemente hacer click con el ratón en el enlace correspondiente.
Había hecho unas lionesas y dudaba con el relleno, quería probar un sabor nuevo.
No está basado en ninguna receta que haya visto, por lo tanto, si hay algún defecto es culpa mía y, si os gusta, también me lo debéis a mi.
Para el relleno opté por una crema de dulce de leche que hice tal como os explico en su apartado.
Para el acabado había pensado en un simple espolvoreado de azúcar, pero al probarlas me atreví a dar un poco de contraste con el sabor que me quedaba en la boca, por ello hemos optado por dar un pequeño toque de chocolate amargo.
He hecho cobertura de chocolate con 100 gramos de chocolate negro y 30 gramos de mantequilla.

Crema de dulce de leche

Aunque no soy demasiado aficcionado al uso de la Thermomix, me gusta usarla para hacer este tipo de cremas porque puedo controlar la temperatura y siempre salen en su punto.
Con las cantidades que os doy sale poco más de un litro de crema, suficiente para rellenar una tarta o unas 40 lionesas pequeñas.

  • 750 cl de leche
  • 1 bote pequeño de leche condensada caramelizada o dulce de leche (unos 375 gramos)
  • 2 huevos
  • 1 cucharada rasa de maizena
  • 3 cucharadas de azucar
  • ralladura de 1/4 de limón
  • 1 sobre flan El Niño o similar, sin azúcar.

Pasar el vaso de la Thermomix por agua fría. Es un buen truco para que luego la crema apenas se pegue en las paredes y que no se queme.
Poner todos los ingredientes en la Thermomix (primero la leche) y mezclar unos segundos a velocidad 4.
Programar 7 minutos a velocidad 2 con la mariposa y temperatura 90º.
Cuando termine, sin esperar ni un segundo, volver a poner en marcha con temperatura Varoma (máxima), velocidad 2 y vigilar. A los pocos segundos empezará a espesar, dejar unos 30 segundos más. Verter a continuación la crema en una manga pastelera y dejar enfríar ( para que no se salga la crema, yo hago un nudo a cada extremo con un hilo).
Cuando esté casi fría, ya la tenéis preparada para usar como relleno.

Pastelitos de frutos secos


Es más un buen acompañamiento para un café o un té calentito que un postre dulce.
Cuenta con muchos ingredientes aromáticos que le dan un sabor especial y penetrante que permanecerá en el paladar, mezclándose con el sabor del café.
En este pastel conviven los sabores de las frutas pasas con el amargo del cacao, el ácido del limón, el dulce del azúcar y el toque exótico de las especies.
Además, es fácil de hacer y se conserva bien durante varios días.

  • 100 gramos de ciruelas pasas
  • 100 gamos de orejones
  • 200 gramos nueces peladas
  • 100 gramos de mantequilla
  • 50 gramos de arándano rojo
  • 2 huevos
  • 80 cl de leche
  • 250 gramos de azúcar
  • 250 gramos de harina
  • 3/4 de sobre de levadura en polvo
  • 1/2 cucharadita moka de clavo molido
  • una pizca de nuez moscada molida
  • 1 cucharada sopera rasa de canela en polvo
  • 2 cucharadas soperas colmadas de cacao amargo en polvo

En total son 250 gramos de frutas secas que podéis variar según vuestros gustos, con dátiles, higos secos, pasas de uva, etc…
En cuanto a las especies, las dejo al gusto de cada uno, pero con mesura para que no escondan los otras sabores. Esas son las que hemos puesto nosotros.
Preparación:
Trocear los frutos secos que hayamos elegido, y reservar.
Preparar la mezcla de especies con el cacao y reservar.
En un bol grande, mejor de vidrio, mezclar bien el azúcar con la mantequilla a temperatura ambiente. Se nos formará una masa espesa como una bola.
Añadir los huevos de uno en uno, mezclar bien el huevo con la masa de azúcar y mantequilla antes de añadir el siguiente huevo.
Añadir la leche, y mezclar enérgicamente.
Seguidamente poner los frutos secos y seguir mezclando.
Mezclar la harina con la levadura, y las especies. Tamizar encima del bol y mezclar bien todo.
Prepara una bandeja de horno con papel parafinado, reparte la masa ayudándote de una espátula o cuchillo.
Introducir en el horno precalentado a 175 grados sin ventilador. Hornear de 30 a 40 minutos, dependiendo del grosor que hayamos puesto.
Comprobar la cocción pinchando con un palillo de dientes, tiene que salir limpio.
Un consejo, no cambiar las nueces por otro fruto seco. Tanto la almendra, como la avellana se cuecen demasiado y se reblandecen, por lo que no dan el mismo acabado que las nueces.
Se deja enfriar fuera del horno y se deja reposar durante un día.
Se prepara el glaseado mezclando el zumo de un limón con el azúcar glas, si veis que queda demasiado espeso podéis añadir un poco de agua. Se unta con el glaseado y se deja reposar. A la hora el glaseado estará suficientemente seco para que podamos la cortar en pedazos de la forma que queramos y comer los pastelitos.
Nosotros los hemos adornado con unas tiritas de naranja confitada.