Masa madre, más fácil.

Hace unos meses me puse a escribir sobre la preparación de masa madre que después sirviera para la elaboración de pan casero, sobre todo para hacer el pan de centeno que tanto nos gusta en casa.
Publiqué aqui mismo esa entrada que ahora, después de unos meses de experiencia, me parece que describe un proceso complicado.
Venimos haciendo pan de centeno habitualmente, todas las semanas, y lo consumimos todos los días. No hace falta que os hable de las excelencias de este tipo de pan hecho sin ningún aditivo químico.
Pero vamos a hacer la masa madre.
Sólo necesitamos, agua sin clorar, harina de centeno y un sitio cálido. La temperatura que más gusta a las levaduras naturales es entre 25ºC y 29ºC
Simplemente en un bote de vidrio de 1/2 litro, no hace falta más, ponemos unos 25 o 30 gramos de harina de centeno y la misma cantidad de agua mineral. Lo mezclamos bien con un tenedor (se mezcla más rápido que con una cuchara).
Nos tiene que quedar con la consistencia de una papilla espesa, no como una masa.
Hay que dejarlo reposar hasta que veamos algo de actividad, unas pequeñas burbujitas apenas perceptibles, o bien unas 12 horas en esta época veraniega. En invierno mejor dejarlo reposar 24 horas.
Yo tapo el tarro con film de plástico y le hago unos orificios para que entre aire.
Pasado ese tiempo, mezclar bien con un tenedor. No importa el aspecto que tenga, si veis burbujitas o no, hay que mezclarlo bien.
Pasadas unas 12 horas en verano o 24 en invierno, la masa estará burbujeante, incluso puede que haya subido un poco.
Dejarla bajar, añadir un poco de harina de centeno, bastará con una cucharadita moka, y otro tanto de agua.
A las pocas horas estará burbujeante, subirá y después bajará.
Volver a repetir este último paso, dejar que se active y meterlo en el frigorífico hasta la hora de su uso.